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El ejercicio físico como opiáceo

Serotonina, Dopamina y Endorfinas

El ejercicio físico cuenta con múltiples beneficios: aumento de la resistencia física (llevado al plano de todos los inmortales: aguantaremos más rato caminando sin agotarnos o llevaremos mejor nuestra jornada laboral), de la cantidad de musculatura en general (podremos cargar mejor la compra sin hacernos daño ya que nuestra musculatura del centro corporal estará en mejores condiciones), aumento de la capacidad pulmonar (si tenemos que echar una carrerilla por cualquier motivo, no nos asfixiaremos),  mejora de la coordinación (cada uno de nuestros movimientos estará mejor coordinado y ahorraremos energía, siendo más económico para nosotros, aunque sea imperceptible a nuestros ojos, pero no por ello, menos importante)… pero uno de los beneficios que más me chifla es la mejora del estado de ánimo.

Vamos a los ejemplos. Toni, 32 años, un chico en principio joven y sin ninguna enfermedad incapacitante a simple vista. Digo a simple vista porque padece ansiedad. Cuando me refiero a ansiedad, me refiero a una patología y lo hago con la responsabilidad que ello conlleva. Ansiedad puede ser una emoción pasajera, pero no es el caso de Toni. Se de lo que hablo, la sufro desde los 15 años, así que se perfectamente cómo Toni se siente. Puedo ayudarle. A mí, el ejercicio físico me salva la vida. Al principio no me lo dice, pero luego se confiesa porque ese acto de decírmelo le provoca una culpabilidad tremenda, es lo típico en personas que no saben  cómo manejar esa situación.

Nos va a llevar un tiempo, pero sé que al final, entrenando se va a sentir el rey del mambo y cuando salga por la puerta de mi estudio, le habrá cambiado literalmente la vida. Podrá respirar mejor (y creedme, los que padecemos ansiedad, cuando podemos respirar libremente sentimos que la vida es nuestra), sentirá más calma y podrá descansar mejor y conciliar el sueño (la culpable de ello, la Serotonina, una sustancia que se segrega después del ejercicio, creando esa sensación de satisfacción interior, además de otras funciones, como disminuir la sensación de dolor o regular la sensación de apetito, o sea, que nos inhibe esas ganas de tirarnos a la comida de cabeza de manera irracional para paliar estados de ánimo negativos ocultos), sentirá felicidad y hasta euforia (y aquí entran en juego las Endorfinas, también segregadas después de un entrenamiento preferiblemente corto e intenso (la liberación de éstas es proporcional al tiempo e intensidad del entrenamiento).

Las endorfinas son consideradas la morfina del cuerpo, un analgésico natural, además de reducir el nivel de estrés (son los antagonistas al cortisol, la hormona responsable del estrés); otra forma natural de segregar endorfinas es comiendo picante). Pero esto no es todo… falta la Dopamina, la hormona que nos produce esa sensación de placer, así que si Toni siente placer por el ejercicio gracias a la dopamina, relacionará directamente el acto del ejercicio con el placer, y eso es precisamente lo que le hará volver una y otra vez. Desgraciadamente, la dopamina también se segrega cuando uno consume drogas o en cualquier tipo de adicción, como la comida y el sexo, por eso son adicciones,  porque uno regresa a ese acto una y otra vez para experimentar ese placer.

La ventaja del ejercicio físico al generar esa cierta adicción es que las cantidades de dopamina son más controladas y naturales y sus implicaciones en la salud, positivas (siempre que uno no llegue al extremo del cansancio físico o rigor desmedido). La dopamina se dispara cuando Toni está dirigiéndose al estudio, al dar el primer paso rumbo a su objetivo, por eso es tan importante marcarse objetivos a corto plazo, para poderlos cumplir y experimentar esa sensación, mucho más alcanzable que cuando uno se marca metas a largo plazo. Cuando se libera esta hormona, mejora el estado de alerta y la concentración. Un objetivo para Toni sería acudir a todas nuestras citas durante un mes, eso ya le haría sentir mucho mejor, mientras que marcarse el objetivo de ganar masa muscular, que conlleva mucho más que un mes de entrenamiento, además de una estricta dieta, descansos programados… ese objetivo sería de momento inapropiado, nos corre mucha más prisa su motivación. Una manera también natural de segregar la dopamina es comiendo chocolate.

Estas tres hormonas las produce el organismo pero hay personas que tienen desordenes en su producción y en su regulación, pudiendo sufrir esquizofrenia, paranoia, ansiedad…. Por eso es importante para estas personas practicar ejercicio físico.

¿Os imagináis el bien que genera la práctica del ejercicio físico a personas con problemas mentales?. Según la OMS, la depresión es la primera causa de discapacidad en el mundo (un 4% de la población vive deprimida) así que creo que si en general, la población dejase de ser tan sedentaria, se moviese un poco más, segregaríamos más opiáceos naturales que nos harían sentir mucho mejor y ver la vida desde otro punto de vista.

Por cierto, Toni lleva conmigo unos cuantos meses y su motivación es mayor, su concentración, su agilidad, su resistencia….pero lo que más feliz me hace es ver cómo ha aceptado su patología y habla de ella con la naturalidad que merece. Ha cogido las riendas de su vida y se ha puesto en manos de un médico especialista. Vivan las endorfinas, dopaminas y serotoninas!!!!!!!

Artículo publicado en el Diario de Ibiza

By | 2018-02-28T21:21:43+00:00 17 febrero, 2018|Actividad física, Deporte, Ejercicio físico, Mente y deporte, Salud mental|